Más allá del Póker

Cuidarse fuera de las mesas es EV+

Hay algo que no siempre se dice en voz alta, pero todos los que llevamos tiempo jugando lo hemos sentido: cuando te sientes mal fuera de las mesas, es casi imposible rendir dentro de ellas.


El póker es un juego mental, sí, pero no solo se trata de estudiar más manos o aprender más rangos. También tiene que ver con cómo estás tú. Tu energía, tu claridad, tu paciencia. Y eso no aparece por arte de magia.

El cuerpo y la cabeza también juegan

No hace falta ser atleta para notar la diferencia. Dormir bien, comer mejor, moverse un poco cada día… todo eso afecta a cómo piensas y decides. Lo que pasa fuera del póker se nota dentro. Cuando llegas a una sesión con la cabeza llena de ruido o el cuerpo hecho polvo, es más fácil tildearse, tomar decisiones impulsivas o perder la concentración en momentos clave.


No se trata de ser perfecto, sino constante
Cuidarse no significa volverse obsesivo. Pero sí tener una rutina mínima que te ayude a llegar al juego en buenas condiciones. Caminar, entrenar, hacer pausas, desconectar de vez en cuando. Saber cuándo parar. Estar bien no solo cuando ganas, sino también cuando las cosas no salen.


Muchos jugadores intentan resolver con estudio lo que en realidad es agotamiento, estrés o desorden personal. Y eso tiene un techo.


Invertir en ti es EV+
Igual que eliges bien qué manos jugar, puedes elegir cómo cuidar lo que haces antes y después de la partida. No es una cuestión de motivación, es disciplina. Y como en el juego, la disciplina gana a la inspiración a largo plazo.
Comer mejor, descansar más, entrenar la cabeza, dejar espacio para lo que te gusta fuera del póker… todo suma. Porque jugar bien no empieza cuando te reparten cartas, sino mucho antes.


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