Cuando volví a jugar al póker por primera vez en muchos años, decidí ir aun casino, fue mi primera vez en un casino y sí… me pelaron. Literalmente. Pero también fue el comienzo de algo importante.
Como muchos, empecé a jugar siendo joven, con unos 18 años, o quizás menos. En aquellos tiempos, el póker de cinco cartas era lo típico en las reuniones entre amigos, hasta que descubrí el maravilloso mundo del Texas Hold’em. Ahí empezó todo: libros, foros, manos mal jugadas y algún que otro “run” glorioso que nunca se olvida, sobre todo en cash, por entonces jugaba pocos torneos.

Pero con el tiempo me fui alejando del juego. No porque no me gustara, eso nunca cambio, sino porque el entorno que me rodeaba no veía el póker con buenos ojos. Y eso, aunque uno no lo quiera, pesa.
Durante años lo dejé de lado. Pero la vida da vueltas, y con el tiempo todo cambia. Encontré el momento adecuado y tocaba volver, sin idea de nada, sin haber jugado nunca en un casino pero era mi ilusión. Y un día volví a sentarme en una mesa de póker, esta vez no era con los amigos, conocidos, o en el bar del pueblo, era en un casino y era en vivo. Nervioso, sí. Oxidado, también. Pero con una ilusión enorme.
No gané, ni siquiera me acerqué a premios. Pero recuperé algo más importante: las ganas de jugar con cabeza, de estudiar, de mejorar y de disfrutar el proceso.
Esta entrada es solo el comienzo, si has pasado por algo parecido, o estás empezando ahora, espero que esta web te sirva para no sentirte solo en el camino.
Bienvenido a SmartyFishes. Nos vemos en las mesas… o en el próximo post.
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