Después del podio, no vino ninguna racha buena.
Vinieron meses de estudio, de jugar bastante, de revisar manos… y de perder.
No se si eran por malos beats o por manos locas simplemente no llegaban los resultados.
Cometía errores. Aprendía. Y volvía a cometerlos, entiendo que esto es el proceso, me notaba algo mejor en algunas decisiones, más fino en ciertos spots… pero el balance seguía siendo negativo. Sentía que avanzaba en círculos.

Hubo días en los que me preguntaba si estaba realmente progresando o si solo estaba disfrazando los mismos fallos de siempre con palabras más técnicas.
No fue una etapa fácil, pero no me rendí.
Porque algo dentro de mí sabía que estaba en una fase clave, probablemente la mas dura pero sin duda la mejor para crecer. Seguí jugando, analizando, corrigiendo.
A veces con más ganas, otras solo por disciplina, poco a poco, sin darme cuenta, algunas cosas empezaron a encajar.
No fue de golpe, fue más bien una sensación distinta al jugar. Más claridad, más calma. Más momentos donde sentía que estaba tomando buenas decisiones incluso sin ganar la mano, me sentía confiado, me sentía mas seguro.
Creo que este maravilloso juego te pone a prueba una y otra vez, te dejara en la lona, simulando un ring, y serás tu quien decida si sigues peleando o te rindes.
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