Mi propia historia

2025 · Breakeven

2025 cierra en técnico breakeven, que como me dijo una vez un jugador veterano, empatar en poker ya es ganar.

Quizás para algunos no es el resultado ideal, pero sí coherente con el contexto, con mi contexto, el volumen online ha sido bajo para lo que sería un regular, especialmente si se mira solo desde fuera, aun así, he jugado mucho más póker en vivo y, sobre todo, he dedicado muchísimas más horas al estudio que en años anteriores, lo cual me ha hecho sentirme mucho mejor jugando.

Más de 60.000 manos analizadas, en GTO Wizard, de torneos durante este año, los números reflejan algunos datos relevantes, hay buenas decisiones sobre todo preflop, hay errores y hay margen claro de mejora, especialmente en turn y river, donde se concentra gran parte del EV perdido. Nada sorprendente y nada que no se pueda trabajar.

Este ha sido un año de construcción, no de volumen, de entender mejor el juego antes de exigirle resultados. Y también conviene recordarlo: no soy profesional, el póker no es mi única ocupación y convive con otros compromisos y responsabilidades.

Con SmartyFishes sigo buscando eso, pensar el juego con criterio, aceptar la realidad sin adornos y aprender de ella, progresar cda semana o cada sesion de estudio.

Cerrar un año en tablas no es quedarse quieto; es mantenerse mientras se mejora la base.

2026 tocará ejecutar mejor todo lo trabajado. Seguimos nadando.

Mi propia historia

La Inteligencia Artificial de Póker

Hace tiempo que vengo trabajando en esta idea, creando una herramienta que ayude a los jugadores a mejorar su juego desde dentro, sin ser tan compleja o costosa como los solver, y con ese punto intermedio entre lo humano y lo tecnológico.

Así nacio Poker Coach MTT – Tournament Strategy una Inteligencia Artificial de Póker, un proyecto que llevo meses desarrollando y que representa, en cierto modo, mi forma de entender el aprendizaje en el póker: combinando análisis, autoconocimiento y evolución constante.

Mucho más que un analista de manos

Esta IA no se limita a analizar jugadas.
Puede explicarte por qué una línea tiene sentido, ayudarte a entrenar tus decisiones, o incluso guiarte en aspectos que influyen directamente en tu rendimiento: mental game, nutrición, descanso, foco y preparación emocional.

La idea es que funcione como un compañero de entrenamiento, con quien puedas conversar libremente sobre tus manos, tus sensaciones o tus rutinas, y que te ayude a estructurar tu mejora de forma práctica y realista.

Por qué decidí crearla

Porque el póker moderno exige más que técnica. He comprobado, en mí y en otros jugadores, que los mayores saltos de nivel llegan cuando se consigue una mejora global, no solo en técnica, sino también la mente, la energía y la claridad para decidir.


Esta IA nace justo de esa necesidad: ofrecer una herramienta accesible, cercana y útil, que una el rigor del análisis con la «empatía» de un buen coach.

¿Qué se puede hacer con ella?

Yo la uso para:

  • Analizar manos con explicación clara y valoración global.
  • Realizar charlas conversacionales sobre mi propio juego.
  • Diseñar rutinas de estudio o de entrenamiento mental.
  • Entrenar, crear escenarios simulando jugadas reales donde mejorar mi proceso de pensamiento y toma de decisiones.
  • Organizar tu descanso, nutrición o enfoque en días de torneo.
  • Charlar sobre tus bloqueos, dudas o decisiones difíciles.

¿Superara la IA aun coach humano?

En mi opinion es una pregunta que tiene muchos depende, la IA no tiene la experiencia de un humano, pero solo por ahora, si le creas una base de experiencia se podrá acercar y mucho aun humano, entonces tendrás un coach y un solver en una misma herramienta mucho mas barato y igual de eficaz.

Mi propia historia

Escuelas de póker: mi experiencia real

He estado en varias escuelas de póker a lo largo de este tiempo.
Creo que son buenas y funcionan, pero también, en mi opinion, hay otras opciones para aprender.

He cogido información de unas y otras, he compartido manos, libros y otros recursos con amigos, y he aprendido enfoques interesantes.

Pero hay algo que me pasa tanto en el póker como cuando hago formaciones en mi trabajo: según quién te esté hablando, te contará una forma diferente de entender y jugar un spot.
A veces eso enriquece… y otras veces me confunde más que otra cosa.

No estoy diciendo que las escuelas sean malas, de hecho, sigo apuntado a una porque creo que siempre ayuda. Eso sí, la uso bastante menos de lo que debería: veo algunos vídeos, leo los foros o grupos y me centro sobre todo en los aspectos que más me cuestan, ahora mismo el juego deepstack o el juego fuera de posición (OOP).

Personalmente, disfruto más leyendo libros, revisando manos por mi cuenta y estudiando a mi ritmo. Soy así, aunque no digo que sea lo mejor para todo el mundo.

Además, me gusta mucho la informática y, con la nueva era de la IA, he creado mi propio coach de póker.

De esto ya hablaré con más en detalle en el futuro pero os puedo asegurar que al nivel que este coach analiza y te detalla una mano dudo que llegue un ser humano, y no, no tiene tantos errores como muchos piensan.

Recuerda: toda información es EV+.

La clave está en filtrar y quedarte con lo que realmente encaja en tu juego.

Mi propia historia

Amistades tóxicas en póker: lo que suman… y lo que restan.

¿Es el póker un mundo hostil?

Antes de volver a jugar, no lo sentía así. Pero claro… cuando hay dinero en juego, todo cambia.

Nunca había pisado un casino ni participado en este tipo de torneos en vivo. Ahora, un tiempo después, puedo decir que me he apartado de mucha gente, he dejado de lado a otros… y apenas escucho a nadie.

Soy una persona introvertida, pero me gusta conocer gente y descubrir quién hay detrás. En el póker lo intenté (y lo sigo intentando) para crecer, compartir y mejorar. Pero la realidad es que el ambiente muchas veces es hostil, a veces directamente tóxico y, en otras ocasiones, simplemente inadecuado para mis objetivos.

Desde que retomé el póker, soy oyente habitual del programa semanal Marca Póker. Hace no mucho, un episodio me hizo ver con claridad que, en este juego —como en la vida— hay que alejarse de las personas que no suman, de aquellas que te roban energía en lugar de recargártela.

En este tiempo me crucé con gente que compartía algo “por lástima” o con cierto aire de superioridad. Recuerdo a un jugador muy bueno que me dijo:

“Te contaré algo porque me caes bien, pero no se lo digo a todo el mundo.”

No entraré en la mano exacta, pero estábamos analizando un spot con una lectura de rango que, en mi opinión, era muy precisa. Yo le comenté:

“Si tenemos esa lectura, ¿para qué pagar postflop? Si confiamos en nuestro análisis, lo lógico es foldear.”

La conversación terminó ahí, sin más. Ese día entendí que, a veces, compartir no es realmente compartir: es marcar territorio o alimentar el ego.

Otras veces encuentras a gente que lleva toda su vida jugando al póker y no entiende que estudies, que te prepares, que quieras avanzar y llegar más lejos esforzándote. Recuerdo a un jugador veterano decirme:

“El póker es así: cuando las cartas salen, salen. Y cuando no quieren nada… aquí la suerte es clave.”

Todos los que amamos este juego sabemos que el póker no es solo suerte… ¿o no?

También están los que dominan todas las palabras técnicas que al principio me sonaban a arameo. Ahora ya entiendo muchas, pero algunos te hablan en clave y luego sueltan que “al póker no se juega ni GTO ni explotativo”. Entonces… ¿a qué jugamos?

Está el que ofrece “coaching gratis” en la mesa, el que te pregunta tu ABI antes incluso de tu nombre o el que quiere ver tu gráfica. Vamos, que les importa bien poco quién eres.

Y, por último, el clásico más común: el llorón. El que siempre dice que las cartas nunca le caen a él. Aquí me pregunto: si estás jugando a un juego matemático y tienes un 80% de ganar o unas odds de 5 a 1… ¿no es lógico que, a veces, pierdas?

El entorno importa, y mucho

En póker, como en cualquier disciplina, las personas que te rodean moldean tu mentalidad. Si estás rodeado de quejas, victimismo o ego, tarde o temprano eso se filtra en tu juego.

No se trata de ser elitista ni de aislarte del mundo, sino de elegir bien a quién escuchas y con quién compartes tiempo y manos. Busca gente que celebre tus logros, que te rete con respeto, que se alegre de tus avances y te ayude a mejorar.

Después de todo este tiempo, solo mantengo conversaciones de póker con un amigo mucho más experimentado que yo. Me escucha, me reta, me ayuda, pero sobre todo lo hace con respeto y con auténticas ganas de que crezca mucho más. Siempre me dice:

“Pronto te llegará tu momento.”

Al final, este juego ya es lo bastante duro como para cargar con energías negativas. Elige bien tu círculo: tu mente y tu bankroll te lo agradecerán.

Mi propia historia

Y despues del podio, meses de divagar.

Después del podio, no vino ninguna racha buena.
Vinieron meses de estudio, de jugar bastante, de revisar manos… y de perder.
No se si eran por malos beats o por manos locas simplemente no llegaban los resultados.

Cometía errores. Aprendía. Y volvía a cometerlos, entiendo que esto es el proceso, me notaba algo mejor en algunas decisiones, más fino en ciertos spots… pero el balance seguía siendo negativo. Sentía que avanzaba en círculos.

Hubo días en los que me preguntaba si estaba realmente progresando o si solo estaba disfrazando los mismos fallos de siempre con palabras más técnicas.
No fue una etapa fácil, pero no me rendí.

Porque algo dentro de mí sabía que estaba en una fase clave, probablemente la mas dura pero sin duda la mejor para crecer. Seguí jugando, analizando, corrigiendo.
A veces con más ganas, otras solo por disciplina, poco a poco, sin darme cuenta, algunas cosas empezaron a encajar.

No fue de golpe, fue más bien una sensación distinta al jugar. Más claridad, más calma. Más momentos donde sentía que estaba tomando buenas decisiones incluso sin ganar la mano, me sentía confiado, me sentía mas seguro.

Creo que este maravilloso juego te pone a prueba una y otra vez, te dejara en la lona, simulando un ring, y serás tu quien decida si sigues peleando o te rindes.

Mi propia historia

Del cero al podio… y la trampa del ego.

Cuando me senté en aquella primera mesa de torneo no recordaba mucho de todo lo que hace unos años estudiaba, rangos, posiciones, estructuras o dinámicas en vivo.
Mi experiencia previa venía del póker online y de partidas callejeras, rentables sí… pero muy alejadas del juego real y técnico de hoy. El póker de hace casi 30 años no tiene nada que ver con el actual.

Ese primer día me pelaron rápido. Me lo tomé con calma. Pero unas semanas después volví al mismo casino, jugué un torneo de un solo día… y quedé 3.º.

Obviamente, me vine arriba. Había leído, repasado conceptos, estudiado situaciones y recuperado sensaciones. Pero también entendí algo muy importante: el póker a veces te engaña. Te deja ganar justo lo suficiente para que te creas invencible. Y eso, en el fondo, es una trampa que te hace vulnerable.

Por suerte, vengo del deporte de élite. Y allí aprendí una lección que también aplica en las mesas: ni eres tan malo cuando pierdes, ni tan bueno cuando ganas.

Después de ese resultado, seguí entrenando, revisando manos, ajustando errores y poniendo los pies en el suelo. Porque si algo tengo claro es que en este juego, como en el deporte, la constancia y el pensamiento crítico son más valiosos que cualquier racha.

El póker te pone a prueba a cada paso. Pero si sabes quién eres, y por qué estás ahí, es mucho más difícil perder el rumbo.

Mi propia historia

Volver a las mesas

Cuando volví a jugar al póker por primera vez en muchos años, decidí ir aun casino, fue mi primera vez en un casino y sí… me pelaron. Literalmente. Pero también fue el comienzo de algo importante.

Como muchos, empecé a jugar siendo joven, con unos 18 años, o quizás menos. En aquellos tiempos, el póker de cinco cartas era lo típico en las reuniones entre amigos, hasta que descubrí el maravilloso mundo del Texas Hold’em. Ahí empezó todo: libros, foros, manos mal jugadas y algún que otro “run” glorioso que nunca se olvida, sobre todo en cash, por entonces jugaba pocos torneos.

Pero con el tiempo me fui alejando del juego. No porque no me gustara, eso nunca cambio, sino porque el entorno que me rodeaba no veía el póker con buenos ojos. Y eso, aunque uno no lo quiera, pesa.

Durante años lo dejé de lado. Pero la vida da vueltas, y con el tiempo todo cambia. Encontré el momento adecuado y tocaba volver, sin idea de nada, sin haber jugado nunca en un casino pero era mi ilusión. Y un día volví a sentarme en una mesa de póker, esta vez no era con los amigos, conocidos, o en el bar del pueblo, era en un casino y era en vivo. Nervioso, sí. Oxidado, también. Pero con una ilusión enorme.

No gané, ni siquiera me acerqué a premios. Pero recuperé algo más importante: las ganas de jugar con cabeza, de estudiar, de mejorar y de disfrutar el proceso.

Esta entrada es solo el comienzo, si has pasado por algo parecido, o estás empezando ahora, espero que esta web te sirva para no sentirte solo en el camino.

Bienvenido a SmartyFishes. Nos vemos en las mesas… o en el próximo post.